Villalba de la Sierra, es una comarca óptima para la producción de trufas porque reúne las condiciones ecológicas adecuadas. Según nos explicaron Jairo y Sergio, las trufas fructifican del micelio que micorriza los árboles del género Quecus. La época de recolección abarca desde diciembre a marzo o incluso abril. En esta zona se pueden encontrar Tuber melanosporum, Tuber brumalis y Tuber mesenterica. Nos explicaron de forma práctica, principalmente usando el olfato, las diferencias de las tres especies de trufas que íbamos a encontrar.
Plantación trufera
En la plantación trufera los truficultores se encargan de plantar los árboles micorrizados y luego tienen que garantizar el vallado para evitar la entrada de fundamentalmente de animales y en ocasiones de furtivos. El cuidado de la explotación conlleva riego artificial, eliminación de plantas perjudícales para el cultivo de la trufa y realización de nidos (plantaciones) con las esporas que producirán las trufas. Una plantación no empieza a producir hasta entre dos y cuatro años, siendo su periodo de máxima producción entre los 8 y 16 años. Posteriormente, la producción decae hasta agotarse.
Realizamos la visita guiada y demostración de búsqueda de trufas con perros en una plantación trufera próxima con Quercus ilex y Quercus faginea de aproximadamente 5000 o 6000 metros cuadrados con riego, que está dando sus frutos en este momento, aunque la temporada presente no ha sido buena.
La diferencia entre las trufas obtenidas en la plantación y las montaraces suele ser su menor tamaño y en ocasiones su aroma.
La perrita Toba fue la protagonista de dicha experiencia con más de una decena de trufas encontradas. Esta perra ha sido bien entrenada desde joven en el desempeño de su labor de búsqueda con éxito. Hace años, se usaban los cerdos para esta labor, pero detectaban también las trufas que no habían madurado con el riesgo adicional que suponía que se las pudieran comer. Los perros aprenden a no comer las trufas y reciben a cambio una golosina cuando las encuentran.
Toba buscando trufas
Tuber melanosporum
Seguidamente hicimos el traslado en los coches a una zona trufera silvestre en Uña que se encuentra dentro del Parque Natural Serranía de Cuenca.
El Ventano del Diablo sobre el Júcar
Zona trufera cerca de Uña
Allí conocimos a la perrita Luna que fue la siguiente protagonista con nuevos hallazgos en un hábitat silvestre trufero muy diferente al anterior.
Luna recibiendo recompensa
Finalizada esta nueva experiencia nos trasladamos a comer al Restaurante Zaballos de Uña Allí tuvimos una degustación de platos con trufa y otras viandas, con buenos vinos, postres y café.
Tras una amena sobremesa, tuvimos la oportunidad de adquirir los preciados carpóforos
Regeso a Madrid después de una fantástica excursión